Fabiana Ríos: «La falta de paridad es una entre muchas formas de violencia contra las mujeres»

La exgobernadora de Tierra del Fuego integra el grupo que durante años batalló para que el Concejo Deliberante de la capital provincial fuera integrado de manera equitativa por mujeres y hombres. Aquí, explica cómo se dio esa batalla, los obstáculos y por qué todavía hay resistencias a la igualdad.

Por Sonia Santoro

El 9 de febrero, después de seis años de lucha del Movimiento de mujeres de Ushuaia, autodenominadas también “las paritaristas”, el Concejo Deliberante de Ushuaia modificó su Carta Orgánica para que la paridad sea efectiva en la composición de ese órgano legislativo. Algo que a simple vista parece sencillo llevó mucho tiempo y esfuerzo de estas mujeres: se organizaron convencidas de que no podían aceptar que sus normas fueran dictadas por siete señores que mientras apoyaban el #Niunamenos para la foto, no aceptaban tratar la reforma necesaria para que las mujeres se sentaran en pie de igualdad con ellos. Página/12 siguió durante todos estos años los vericuetos judiciales y los traspiés legislativos con los que se encontraron. En esta entrevista, la exgobernadora Fabiana Ríos, una de las paritaristas, explica el proceso y por qué tanta resistencia a darle espacio, voz y voto a las mujeres. «Creemos que la resistencia a la distribución paritaria de poder tiene como sustrato común la naturalización de la exclusión de las mujeres en el ámbito público», dice.

Ushuaia era siempre ejemplo de excepción en los estudios de impacto de las leyes de paridad. El Concejo Deliberante aparece en distintos estudios académicos para ejemplificar cómo las leyes de paridad por sí solas no son suficientes para conseguir que las mujeres accedan a los cargos electivos.

La paridad conseguida en la Carta Orgánica acabará entonces con la excepcionalidad de Ushuaia, aunque la provincia de Tierra del Fuego seguirá en la breve lista –junto a Tucumán– de las que todavía adeudan la paridad a nivel provincial.

Fabiana Ríos, integrante de La Ría y del Movimiento de Paritaristas, es la voz del movimiento en esta nota. Ríos es farmacéutica y abogada. Fue gobernadora de la provincia de Tierra del Fuego entre 2007 y 2015, y es la primera mujer en la historia argentina en ocupar ese cargo. 

–¿Por qué es importante la paridad en ámbitos legislativos?

–La paridad es importante en todos los ámbitos, pero en particular en el espacio público. Está completamente naturalizado que se trata de un espacio masculinizado y esa es la razón por eso no hubo ni un cuestionamiento a un cuerpo deliberativo completamente integrado por varones en 2015. Nosotras nos preguntábamos, ¿si hubiéramos sido siete mujeres en el Concejo, tampoco nadie hubiese dicho nada?

En la división sexual de las tareas, lo privado se supone que es propio de las mujeres: la casa, la administración de las finanzas familiares, y sobre todo las funciones de cuidado y lo público de los hombres. Así las discusiones del orden de lo colectivo –que se discute en la esfera pública– expresa en general y desde hace siglos la perspectiva de un género hegemónico que no registra, no expresa ni comprende y por lo tanto no problematiza aspectos de la vida en común desde otra perspectiva.

Por eso es necesaria la paridad, para incorporar esa perspectiva, en particular en el ámbito legislativo pero en general en todos los ámbitos públicos y todos los poderes del Estado.

–¿Cómo surge el movimiento de paritaristas del fin del mundo?

–El movimiento de paritaristas se inicia en Ushuaia, en 2017, y surge como respuesta a los resultados de las elecciones municipales en las que quedó conformado un Concejo Deliberante sin representación de mujeres.

A nadie parecía resultarle problemática tal conformación y fue entonces que las compañeras de La Ría –una orga feminista de la provincia– nos preguntamos por qué, existiendo en la Carta Orgánica de la ciudad un artículo que exigía la presentación de listas paritarias, y con una ley de cupo femenino nacional vigente, al momento de constituirse el cuerpo las mujeres quedábamos excluidas de la representación efectiva. Empezamos a estudiar las normas, a leer versiones taquigráficas, a consultar sobre sistemas electorales, a entender cómo funcionaba en particular el sistema electoral de la ciudad –que es diferente al de la provincia– y a compartir dudas y materiales con compañeras de La Hoguera, periodistas con perspectiva de género, de sindicatos judiciales y gastronómicos, de la universidad, de partidos políticos.

Entendimos lo que pasaba y nos planteamos la necesidad de formular un planteo conjunto al Concejo Deliberante: esa exclusión de las mujeres debía resolverse y para eso necesitábamos modificar la ordenanza electoral, entonces redactamos un proyecto y lo presentamos. Así nos constituimos en el Movimiento de Mujeres de Ushuaia, las paritaristas. Luego, en 2022 nos vinculamos con compañeras paritaristas de la ciudad de Río Grande y constituimos el movimiento provincial de mujeres por la paridad

–En febrero finalmente se consiguió lo que ustedes pedían hace seis años ¿qué pasó en todo este tiempo?

–En todos estos años pasaron muchas cosas, hicimos muchas cosas, y estamos convencidas que lo que sucedió en el concejo deliberante de Ushuaia es fruto de haber sostenido el tema y la pelea durante estos seis años.

Como dijimos, en 2017 presentamos el proyecto de ordenanza, no lo trataron, nos dijeron que no entendíamos nada, que la gente no votaba mujeres, que había que reformar la carta orgánica, que debíamos integrar las listas por capacidad y no por imposición y una serie de afirmaciones irreproducibles. En diciembre de ese año en una sesión extremadamente irregular luego de varias votaciones y reconsideraciones todos los proyectos de paridad presentados pasaron a archivo. Ante esa decisión y las condiciones en que se dio esa sesión presentamos un amparo que obtuvo sentencia favorable, en la que se obligaba al Concejo a tratar los proyectos. El concejo no solo no acató sino que apeló la decisión del Juzgado Electoral. La Cámara Civil en setiembre de 2018 sentenció a favor del Concejo, desestimó el amparo y afirmó que se trataba de una cuestión política no judiciable. Casamos la sentencia ante el Superior Tribunal de Justicia y en 2019 –año electoral– el máximo tribunal de la provincia falló a nuestro favor, expresando que el sistema de voto preferencial de la ciudad de Ushuaia debía considerarse por género: en los hechos estábamos lejos de la paridad efectiva, pero habíamos avanzado un paso.

–¿Por qué?

–Porque el sistema electoral de Ushuaia tiene tres componentes: el Sistema D’Hondt por el que se distribuyen la cantidad de bancas por partido (proporcional a la cantidad de votos) , la paridad (las listas deben presentarse alternando género) y la preferencia (si la candidata o candidato de una lista obtiene más de un 15% de preferencias (un tilde que coloca el elector en la boleta, que expresa que quiere que ese candidato o candidata este por encima del orden establecido) se cambia el orden, bueno, en este caso lo que la justicia expresó fue que un varón más preferido solo desplaza a otro varón y una mujer a otra mujer. Antes esto no era así, y por eso tuvimos un concejo completamente integrado por varones. Por un lado, la mayor parte de los partidos políticos encabezaba su lista con varones y por otro el manejo –mayoritariamente–  de los “aparatos“ partidarios, que pueden direccionar esa pequeña proporción de preferencias también se ordena en el mismo sentido.

Ese fallo hizo que los partidos políticos en la elección de 2019 cambiaran su estrategia y pusieran recursos también para promocionar candidatas mujeres. El Concejo de 2019, con mandato hasta diciembre de este año, tiene a dos mujeres entre siete concejales.

–Claro, todavía faltaba. ¿Por eso decidieron escribir la historia de esta lucha?

–Durante 2021 nos dimos a la tarea de escribir lo que había sucedido alrededor de este tema y editamos un libro en el que relatamos la historia de nuestra demanda por la paridad. Ambiciosas, crónica de una lucha colectiva, vio la luz en marzo de 2022, junto a un corto audiovisual en los que contamos con nuestra propia voz y palabra lo sucedido. No queríamos que otros contaran su versión y desvirtuaran lo sucedido.

En mayo de 2022, por otras necesidades políticas, el Concejo Deliberante votó la reforma de la Carta Orgánica Municipal, y entre otros temas (reelecciones, cantidad de concejales, presupuesto, voto voluntario de menores de 18 años y residentes extranjeros, servicios públicos,etc. ) se incluyó entre los temas a tratar el artículo relacionado con paridad.

Durante la Constituyente que se llevó a cabo entre julio y octubre de 2022 presentamos proyecto de reforma, aunque seguíamos sosteniendo que con la Ordenanza electoral bastaba.

En la Constituyente se votó que la conformación del Concejo debía sostener el principio de “democracia paritaria”. Esto era otro paso adelante, efectiva paridad, pero con un aditamento… debía hacerse por ordenanza.

–Lo que ustedes habían dicho en 2017.

–Sí. Finalizada la Convención, los concejales se dieron a la tarea de adecuar las ordenanzas, entre ellas la electoral. Presentamos un proyecto en noviembre de 2022, no fue tratado en periodo de sesiones ordinarias y en la sesión extraordinaria del pasado 9 de febrero, el bloque de concejales del FDT presentó un proyecto en el que se recogían todas las reformas a la ordenanza electoral y receptaron en el texto nuestros aportes en torno a la paridad.

Así quedó que, de acuerdo con lo estipulado en la Carta Orgánica reformada, aumentó la cantidad de concejales de 7 a 10, que las listas deben presentarse en orden alterno entre géneros, que las preferencias se consideran por género, tal como lo estableció el fallo López Entable, pero además de no lograrse un cuerpo paritario (cinco varones y cinco mujeres) debe aplicarse un factor de corrección cambiando el orden de la lista, en orden ascendente, desde la última banca asignada por minorías. Así queda garantizado el principio de democracia paritaria: las mujeres en las listas y en las bancas.

–¿Quiénes fueron aliados y quienes jugaron en contra?

–En la Convención Constituyente, fueron aliadas a favor de la paridad las organizaciones de mujeres militantes del campo nacional y popular en sus diferentes expresiones, las parlamentarias mujeres del FDT –tanto del orden nacional como local– hicieron oír su voz a favor de la paridad, algunas legisladoras provinciales del Partido Verde y el FDT y la vicegobernadora Mónica Urquiza, quien era presidenta de la Convención, y convencionales de JxC. No aportaron su voto convencionales de expresiones políticas locales y republicanos unidos.

–¿Qué aprendieron de todo el proceso?

–Que se trata de unidad, de persistencia, de estrategia, de paciencia y de construir redes, muchas redes que sostengan. Es difícil no claudicar cuando ves que pasa el tiempo y nada cambia, que buscan atajos para no discutir, para no convocar, que te ignoran, que se burlan, pero cuando hay red se puede sostener.

–Todavía Tierra del fuego es una de las dos provincias, la otra es Tucumán, que no tienen ley de paridad ¿por qué tanta resistencia?

–Es muy claro que no quieren distribuir poder. No quieren que exista el derecho, quieren que se lo tengamos que agradecer, que la paridad sea una “gracia”, un “favor” que otorga a las mujeres la voluntad de un buen líder.Todo el tiempo te tiran por la cabeza que tienen gabinete paritario sin necesidad de ley, y dale que te dale con la cuestión. No reconocen que la reflexión en torno a los roles asignados a los géneros ha ido problematizando y evolucionando con el tiempo, que se trata de una vulneración de un derecho que hay que subsanar, que una normativa que reconozca la desigualdad establece las bases para que esas condiciones se modifiquen. Saben lo que hacen. No están dispuestos. No por ahora.

En la búsqueda del dictado de una ley provincial que garantice la aplicación de la paridad en las listas legislativas provinciales, un grupo de militantes de ambas ciudades nos autoconvocamos en la ciudad de Tolhuin (el tercer municipio de la provincia, a orillas del Lago Fagnano) y nos constituimos como Paritaristas de Tierra del Fuego en julio de 2022 y nos propusimos redactar y presentar un proyecto de paridad integral en la Legislatura Provincial.

En la legislatura hay cinco proyectos –cuatro de los distintos bloques políticos de la legislatura y uno que presentamos nosotras–, durante todo el 2022 amenazaron tratarlos pero dicen que no tienen los “consensos”. Lo cierto es que ya está el decreto que fija el calendario electoral, sin paridad. Así que o los partidos políticos deciden que más allá de que exista la ley o no arman sus listas de manera paritaria, o hasta 2027 no tendremos paridad en el orden provincial.

–La ubicación austral de la provincia, ¿hace las cosas más difíciles?

–No creemos que la ubicación geográfica sea determinante en este tema. Las cosas se hacen difíciles con las dificultades particulares que tiene que ver con vivir en una comunidad pequeña, en la que se atraviesan juicios y prejuicios propios de una sociedad como la nuestra. Creemos que la resistencia a la distribución paritaria de poder tiene como sustrato común la naturalización de la exclusión de las mujeres en el ámbito público. En algún caso no lo ven como problema, pero en otros casos lo ven como un status quo que debe ser sostenido, porque cambiarlo es poner en vilo sus propias aspiraciones.

–¿Qué otra deuda de género tienen la ciudad y la provincia?

–Las que tiene el Estado con las mujeres y diversidades, me parece que a la particular deuda pendiente de la paridad en el orden provincial, en el orden nacional no se ha tratado la ley de licencias igualitarias, la reforma judicial feminista, el poder judicial sigue siendo refractario a las transformaciones, la participación de las mujeres en los sindicatos. La democracia paritaria como concepto ordenador de las relaciones humanas, me parece que pone todo en discusión y hay muchos pendientes.

No perdemos de vista que la falta de paridad es solo una entre muchas formas de violencia ejercida contra las mujeres y debemos profundizar la reflexión al respecto y el dictado de normativa que lo corrija. Vivir una vida libre de violencia en todos los ámbitos es el objetivo general, pero en el ámbito publico la ausencia deliberada de mujeres en los lugares de representación nos deja sin incidencia en la construcción de los acuerdos sociales, en la comunidad a la que pertenecemos, en la que nos desenvolvemos y eso hay que corregirlo.

*Esta nota fue publicada originalmente el 6 de marzo del 2023 en Página 12 y replicada por Ojo Paritario.